¿Si no me siento feliz todo el tiempo, hay algo mal en mi?

 In Amor Propio, Exito y Felicidad, Suelta Tus Limitaciones

Esta semana recibí varios emails de personas en distintos países de América Latina con la misma pregunta: ¿Si no me siento feliz TODO el tiempo, hay algo mal en mí? 

Por mucho años, me pregunté lo mismo. En las películas y la televisión nos muestran personas alcanzando grandes cosas en corto tiempo y algunos personajes viven en constante felicidad. Se nos olvida que las películas duran sólo 2 horas, y nuestra vida dura 70 años o más.

La pregunta de estos lectores me encontró en mi semana de descanso en una granja remota al norte del Estado de Nueva York a 7 horas de la ciudad. Estoy rodeada de enormes campos verdes, caballos y vacas, árboles de manzana y cultivos de maíz, tomate y duraznos. Aquí la vida se toma su tiempo. Los vecinos dedicaron ayer todo el día a recoger duraznos de su árbol, y preparar un pastel para ofrecernos. Tanta generosidad de tiempo por disfrutar un sólo pedazo de pastel me hizo valorar cada bocado mucho más. Aquí nadie está de afán y hay tiempo para todo, sobretodo para ser feliz.

En mi opinión, este es el problema de la vida moderna: vivimos la vida esperando un destino único, un día y un momento específico en el que por fin seremos felices. Si no sentimos la felicidad máxima posible en cada instante, pensamos que algo está mal. Cuando vemos la vida de esta forma, ignoramos su verdadero sentido: recorrer un camino y un proceso de crecimiento. Vivir toma tiempo.

Una persona verdaderamente feliz no vive las 24 horas del día riendo a carcajadas. Una persona feliz agradece los momentos especiales o “puntos altos de felicidad” pero continúa en calma y tranquilidad los otros días cuando la vida es constante. En los días cuando «no pasa nada» también hay belleza. En los días normales aún disfrutas de un hogar, un trabajo, comida, compañía de seres queridos, un rato para leer, una hora de ejercicio y demás cosas normales para ti, pero extraordinarias para quien no las tiene.

Los días normales no son una excusa para la tristeza. El aburrimiento que nos persigue a causa de la gratificación instantánea del internet, no es excusa para deprimirnos. No podemos irrespetar la estabilidad de nuestra vida de esta forma. En medio de un día común y corriente también puedes encontrar una frase, conocer una persona, o escuchar algo que te pondrá en el camino a donde tienes que estar.

Nos volvimos impacientes y queremos sentir algo nuevo y emocionante todo el día todos los días. Pero, si queremos construir algo de valor, sentir emoción todo el día no es práctico. La disciplina a tus objetivos no es emocionante, es gratificante. Puedes correr detrás de lo que quieras, pero no renuncies a todo sin haber invertido suficiente tiempo y esfuerzo porque no estás emocionado siempre. Llegará el día en que no tengas nada más a que renunciar y habrás desperdiciado tu vida.

Hace unos años cuando me encontraba afanada y apresurada luchando sin descanso por lograr más, ganar más dinero, y persiguiendo un punto alto de felicidad constante, alguien me regaló esta oración. Estoy segura que fue Dios hablándome:

“Calma. Vivir toma tiempo.

Cada momento es para ser vivido.

Cada emoción es para sentirla.

Estamos en este mundo para aprender y crecer. 

El temor enseña. La confusión instruye. La tristeza informa.

El amor eleva.

Toma tiempo de sentir el aire que respiras.

Especialmente cuando sientas que quieres escapar. 

Paciencia, Estabilidad. 

El afán y apresurar destruyen el gozo y la alegría.

Hay maravillas que reconocer si te tomas el tiempo.

Da pasos suaves y deliberados.

Lo que persiste debe ser vivido 

y una vez vivido en su totalidad, pasa en su propio tiempo. 

Forzar los ritmos naturales de la vida

es negarte a ti mismo de la sabiduría divina en cada experiencia.”

  • Oración Judía 

Marianne Williamson dice: “Nuestro reto hoy es compensar el ataque de la vida moderna a nuestra mente y a nuestro sistema nervioso. Con vidas mas rápidas hay más chance de cometer errores. No pensamos nada a profundidad. Dejamos que el miedo tome decisiones por nosotros y esto nos hunde en un agujero más profundo del que ya estábamos. El mundo se mueve muy rápido. No fuimos creados para esto.”

La vida no tiene que ser siempre rápida para ser feliz, pero si debemos agradecer por todas sus velocidades. Todas enseñan. Los momentos de intensidad enseñan. Los momentos de serenidad aclaran. Ambos son parte de una vida abundante.

No hay nada mal en ti si tienes días normales. Vivir toma tiempo. Saborea los momentos. Disfruta los puntos altos. Supera los puntos bajos. Trabaja duro en los puntos medios. Recuerda que tomar responsabilidad por tu vida es difícil, pero no tan difícil como desperdiciar toda tu vida escapando de ella.

Muchas gracias por leer «Si no estoy feliz todo el tiempo, hay algo mal en mi?» ¡Compártelo con alguien que lo necesite!

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Showing 5 comments
  • yasmin

    Gracias por compartir tus conocimientos. Muy adaptados a la vida que llevamos

  • Me encantó, escribes y describes en una forma que invita a leer y reflexionar. Enhorabuena muchos éxitos!!

  • Mariela Leal

    Te felicito muy asertado lo que escribes sobre todo para mi que todo el tiempo estoy apurada. 🙂

  • Mariel

    Gracias por darle a otros lo que tienes por dentro, bendiciones para ti, que tu vida siga siendo instrumento de Dios para otros.

  • ingrid teran

    Gracias Dios te bendiga. Gracias por tu ayuda y motivacion eres muy sabía.